martes, 28 de agosto de 2007

Querido DiálogoEcológico: Aparte de los beneficios obvios a la humanidad de reducir la pobreza, ¿cómo se beneficiaría el medioambiente mundial mediante la promoción de más igualdad ecológica? - Steele Shapiro, Seattle, WA

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Los estudios han demostrado que en países donde han una enorme disparidad entre ricos y pobres, la protección ecológica tiende a recibir poca prioridad. Lo opuesto es también cierto: en países con mayor igualdad económica se observa mayor atención a la protección del ambiente.

El factor decisivo principal parece ser el hecho que la gente de ingresos bajos tiende a votar en contra del gasto de fondos fiscales en lo que perciben como proyectos caros u discrecionarios de protección ecológica. En países con menos disparidad entre pobres y ricos, tal como en Escandinavia, la protección ambiental recibe alta prioridad y los gobiernos han aprobado estricta legislación y políticas al respecto.

Los investigadores de la Universidad de Rochester Laura Marsiliani y Thomas renstrom examinaron cientos de estudios mostrando enlaces entre la igualdad económica y la protección ambiental, encontrando bastante evidencia para sugerir que “la gente más pobre tiende a preferir políticas de protección de la naturaleza menos ambiciosas”. Estudios previos también prueban la misma hipótesis que peor paridad económica genera menos impuestos dedicados al ambiente, reglamentos de protección e inversiones para el mismo rubro, a través del mundo entero.

En un frente relacionado, un equipo de la Universidad de McGill, descubrió una conexión entre el aumento en la desigualdad económica y el aumento en el número de especies animales y vegetales amenazadas con extinción. El Dr. Greg Mikkelson de la Escuela del Medioambiente de McGill encanezó el estudio, que revisó la desigualdad socioeconómica y la pérdida de biodiversidad en dos escalas diferentes: entre 45 países alrededor del mundo; y entre 45 estados de los Estados Unidos. Los investigadores hallaron que la misma tendencia general se presenta en ambos casos: Sociedades con más desigualdad de ingresos experimentan mayores pérdidas de biodiversidad.

Aunque a menudo hay una compensación entre el crecimiento económico y la calidad ambiental, declara Milkkelson, su estudio sugiere que hay también una sinergía entre la eliminación de la pobreza y la mayor conservación de diversidad biológica. Si los EUA fieran a lograr los niveles de paridad de iungresos, de, digamos, Suecia, aproximadamente un 44 por ciento menos de especies de plantas y animales estarían en peligro de extinción. “Nuestro estudio”, añade Mikkelson, “señala que si podemos aprender a compartir los recursos económicos en forma más igualitaria con miembros de nuestra misma especie, eso nos podría ayudar a compartir los recuros naturales más generosamente con otras especies”.

Un grupo que trabaja para ayudar al medioambiente mediante la reducción de la disparidad de propiedad en la población es el programa de Reducción de Pobreza y Manejo del Ambiente (PREM) del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad de Vrije, en Holanda. Formulado por el Dr. Pieter van Beujering y Kim van der Leeuw, el programa ha atraido investigadores en 16 naciones en desarrollo para crear estudios pilotos que muestren como el manejo de recursos naturales orientado a la sostenibilidad puede conducir al desarrollo económico de gente más pobre. Los investigadores esperan que sus labores en este campo ayudarán a mostrar a los gobernantes el camino hacia reglamentos y prácticas más inteligentes que estimulan tanto la igualdad económica como la protección del ambiente.

CONTACTOS: “Inequality, Environmental Protection and Growth,” Laura Marsiliani and Thomas Renstrom, http://ideas.repec.org/p/roc/wallis/wp35.html ; “More Inequality Means Less Biodiversity,” McGill Reporter, www.mcgill.ca/reporter/39/17/inequality ; PREM Program, http://www.prem-online.org/

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